Son casi las doce de la noche y estoy realmente cansada, sentada frente a mi laptop pensando en todo lo que me molesta, en lo que quiero cambiar y en lo mucho que me gustaría dormir mañana hasta más de las 10 a.m.
Te he alertado, sé que estás fastidiado conmigo porque he estado callada y sin muy buen humor. La verdad es que estoy cansada, tengo sueño y muchas ganas de tirar todo al tacho. No ir el lunes a dar ese maldito examen que me carcome las neuronas, no entregar el viernes ese trabajo que me ha costado más de un dolor de cabeza, no levantarme nunca más antes de las 9 a.m.
Pero no lo voy a hacer o, mejor dicho, no lo puedo hacer. Tengo un compromiso con mis padres: aprobar este curso. Tengo un compromiso conmigo: no darme por vencida. Tengo un compromiso contigo: no fallarte, aunque me cueste.
Aveces es difícil callar lo que uno siente, pero en mi caso es más difícil hablar de lo que siento. Es más cómodo sentarse y escuchar música y olvidar todo eso que a uno le molesta, realmente me resulta más práctico el esquivar todo aquello que jode mi paciencia que tener que enfrentarlo por el simple hecho de decir ''genial, se lo dije'' o ''bacan, soy lo máximo''.
No es mi estilo. El silencio, aunque más dañino, es más fácil de sobrellevar. La bulla por lo general molesta, aburre, hostiga; en cambio, el silencio trata de mantenerte equilibrado, y hasta muchas veces moderado. Mi manera de ser, mi personalidad y mi caracter no me permite disminuír mi orgullo, es más sencillo ser fría que ser cariñosa: nunca hay pierde.
Sigo pensando en que muero de sueño, en que quiero que esto acabe.. en que necesito descansar de verdad, y lo único que quiero es que me entiendas, que no me juzgues y que tratemos de llevar estos días - que para mi van a ser reamente tensos - la fiesta en paz.


