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domingo, 10 de noviembre de 2013

Seis meses y más

Seis meses, tres días, diez horas y media y quizás algunos minutos de más o de menos es lo que llevamos juntos. Bueno, quizás un poco más si contamos desde los días que estábamos como amigos, pero yo quiero tomar en cuenta los días a partir de ese primer beso, de esa pregunta y de esa respuesta que nos ocasionó un ligero cambio en nuestras vida. ¿Qué cambio? bueno, ese, el que nos hace llamarnos por teléfono más de dos veces al día, el que nos hace escribirnos cositas bonitas cada vez que podemos, el que nos hace planificar cosas y que estas se cumplan. Ese cambio que, a mi vida, felizmente, llegó y que ahora no sé como describirlo si es que no lo hago como algo simplemente increíble.

Creo que los primeros meses fueron los más complicados. Eran, creo que yo, parte de una etapa de adaptación, de conocernos, de saber masomenos por qué camino ir para poder llevar este proyecto personal adelante. En mi caso fue así, y aunque suene un poco frío el decir que nuestra relación es un proyecto, yo lo tomo de esa manera por el esmero y dedicación que obtiene de mi parte. Es un proyecto interesante, lleno de retos, de sorpresas, de piedras en el camino y cimas por escalar pero, por encima de todo eso y, nuevamente, bajo mi opinión, un proyecto que vale la pena desarrollar.

Estos meses han sido algo muy parecido a lo perfecto. Creo que hemos avanzado a paso lento pero seguro. Creo que los sentimientos están más fuertes y más definidos. Ya nos han pasado tantas cosas, varias discusiones, varias sorpresas, varias travesuras, varios caprichos y aún nos queda mucho por hacer. Aún tenemos muchas experiencias por delante y depende enteramente de nosotros el estar juntos para vivirlas. Todo ha sido muy bonito, con sus caídas y levantadas, creo que todo ha sido lo suficientemente humano con lo necesariamente mágico para decir que el camino y los pasos en él han valido - y valen - la pena.

Y, claro, aún hay dudas. No sé si en ti exista algún tipo de miedo o pregunta difícil de responder. En mí si la hay, y es más de una. Son miedo y dudas comunes en personas que ya han pasado por momentos que no podrían ser calificados de agradables pero sí de grandes lecciones. En mí, hay muchas preguntas por resolver. La mayoría de sus respuestas dependen del tiempo, de las circunstancias, de las anécdotas y del mismo camino que desde hace seis meses decidimos caminar juntos. Hay preguntas que quizás podrías responderlas tú, pero lo interesante será saber esas respuestas sin formular las preguntas, con hechos, con acciones que solo el tiempo y los sentimientos de tu parte podrán demostrarme.

Sinceramente, hay tanto que decir, tanto por expresar. A cada minuto, mientras redacto esta entrada, fluyen en mí diferentes ideas que podría ir agregando en cada línea. Para bien o para mal, cada idea es interrumpida por otra que llega cautelosamente y me hace olvidar las anteriores. Sé que tengo mucho por decir, por preguntar, por demostrar y por valorar. Sé que aún hay mucho por descubrir, y que es mucho lo que espero también. Eso quizás debo cambiar. Todavía resalta en mí ese incorregible deseo de que todo salga como yo quiero, como lo tengo en la cabeza, como más me haría feliz. Eso debo cambiar. Debo dejar fluir las situaciones y dejar que los otros, o lo otro, o el otro, fluya conmigo. Natural.

Y ya, creo que ya puedo terminar. Aún hay tanto, pero hay tiempo para todo ello. Mejor no me apresuro. Toca esperar a ver qué pasa, y ojalá todo siga igual de lindo o mejor, ojalá que mis dudas y afirmaciones internas terminen por desvanecerse, ojalá y todo siga tan o más mágico de lo que ha sido hasta ahora. Yo te quiero y, de verdad, espero que tú también me quieras, de verdad, a mí.

jueves, 11 de julio de 2013

ma tru fren'

Yo siempre he tenido muchos amigos. Muchos, de esos con los que converso, juego, salgo a hacer cualquier impulso del momento. De esos a los que cuido y me cuidan y nos reímos por cada metida de pata que tenemos. También he tenido amigos y amigas confidentes. No han sido muchos, pero tampoco tan pocos. Cada uno ha llegado y ha estado en un momento preciso, justo en el medio de una historia que parecía no tener final y que al final de la historia ya tampoco estaban ellos. Parece que no siempre he conservado amigos durante más de una historia. Algo así como ''nueva historia, nuevo oidor''. Eso es solo con los confidentes. Los que son amigos de nada, de todo y de algunas cosas, esos, sí siguen acá. Aún tengo algunos confidentes. Esos, los que no se han separado y a pesar del tiempo y la distancia, por más cursi que suene, esos son mis broders.

Y  en esa lista está ella. Sí, tú, la que hace más de una año viene acompañándome en mis locuritas y desastres personales, en mis aventuras, mis salidas, mis historias sin sentido, mis nuevas anécdotas y mis nuevos motivos para renegar, mis lágrimas de vez en cuando y mis miedos a caer más bajo de lo que en algún momento pude estar. Sí, tú,  esa flaquita que entiende mis celos, mis arranques, mis fastidios y mis sonrisas sin motivo porque uno u otro ser humano hizo algo especial... o lo dejó de hacer. Tú, la que hasta ahora me ha acompañado dándome más tiempo y paciencia de la que yo misma creo que merezco, quien sabe muchos o todos mis secretos, quien puede revisar mis páginas, de quien siento una sinceridad y calidez tan grande como para ni un segundo ponerme a dudar de su amistad. Sí, tú, tú eres todo eso y más.

Y puedo decirte que estoy gratamente sorprendida de encontrar a alguien como tú, tan sincera, tan noble, tan comprensiva, tan fuerte. Porque yo creo que eres fuerte. Lo eres para aguantarme y aguantar a ese que hoy ocupa un sitio especial. Eres tan fuerte que crees que vas a poder y lo logras y con eso me enseñas. Lo eres. Eres especial. Eres mi persona especial, mi amiga especial, my true friend, ma tru fren'. Eres muchas cosas a la vez. Qué sería haberte conocido antes, qué sería ser promo, qué sería que hubieses estado al comienzo de la historia anterior. Seria genial, ahora lo es, y en el futuro también lo va a ser.

Y, escúchame, quizás este no sea el texto más literario que me haya tocado escribir, ni el más rebuscado, ni el más perfecto sintáctica ni gramaticalmente. Pero, es uno especial, así, como tú. Y mil gracias, muchisisimas gracias por estar ahí en mis crisis y permitirme estar en las tuyas. La amistad contigo no es solo reírnos, es también preocuparnos, llorar,ayudarnos y estar dispuestas a estar ahí, quizás sin hacer nada, pero saber que nos tenemos ahí. Tú me tienes ahí, con todo y mis defectos y mi carácter insoportable, aquí estoy. Seguiré siendo tu pulguis, tu Caro, tu amigui bipolar que aún no define lo que quiere ni lo que quiere ser, pero sí sabe bien que no quiere. Estaré aquí y ahí flaquis, para lo quieras y necesites... a tus órdenes :)

viernes, 28 de junio de 2013

y si te digo que cuando te veo siento una emoción enorme y por eso miro a otro lado para que no te des cuenta, ¿pensarías que estoy enamorada? si te digo que al escuchar tu voz o al ver que me miras siento unas cosquillas deliciosas en el estómago, ¿pensarías que estoy enamorada? o si quizás te digo que se dibuja una sonrisa en mí cuando pienso en tí, en tus besos, en tus abrazos, en cada sonrisa que veo que puedo yo sacarte a ti, ¿pensarías que estoy enamorada? si de un momento a otro me siento vulnerable al sentirte lejos, aunque eso sea solo unos minutos, ¿pensarías que estoy enamorada? si, además, te dijera que me importas, que te extraño casi a cada momento que no te tengo a mi lado ni sé nada de ti, ¿también lo pensarías?, ¿pensarías que estoy enamorada?

Pues quizás. No voy a decir que sí, pero tampoco que no. Supongo que estoy camino a ello, que la dirección en la que voy es justamente la que me lleva a decir de vez en cuando ''hola, amor'' o ''te quiero''. Supongo que hay cosas que son inevitables y entre ellas debe estar el amor. Aunque, te confieso, siempre he pensando que el enamorarse es una elección. Tú sabes a quién te acercas, a quién le abres tus sentimientos, la intimidad de tu alma. Tú sabes por quién esmerarte y por quién no. Tú sabes, de verdad lo sabes, por quién sería buena idea arriesgarse un poco y, entonces, te arriesgas. Todo es una elección. Algunas veces una elección inconsciente, pero elección al final de cuentas.

Yo ya he estado enamorada antes, por ende, sé perfectamente lo que es. Lo sé en el fondo de mis instintos, pues esa vez que lo estuve no fue buena idea estarlo y terminé en un estado que ninguna persona debería terminar. Digamos que expuse mis sentimientos de manera indiscriminada y terminé perdiéndolos todos, hasta a mí misma. Recuerdo de cierta manera cómo se siente estar enamorada, recuerdo lo que dolía estarlo, recuerdo lo mucho que esperaba. También recuerdo lo que nunca llegó, lo que me cansé de soñar, lo que nunca fueron ni fui capaz de dar. Recuerdo las cosas buenas, pero las malas también. Recuerdo todo en la memoria, pero felizmente nada bajo el pecho.

Por eso te pregunto si crees que estoy enamorada. ¿Te gustaría que lo esté?, ¿tú crees que valdría la pena estarlo? Por el momento, sé que estoy pensando en ti. Pienso en ti desde que me levanto, no todo el tiempo, pero sí un poco casi en cada momento. ¿Me entiendes? No lo sé. Quisiera saber que me entiendes, que vamos al mismo ritmo, pero es obvio que no se puede y, sobre todo, que no es así. He tratado de no interferir en tus prioridades, que ahora también son mías. Intento respetar todo, no aturdirte y, más bien, apoyarte, estar ahí. No sé si sea suficiente o demasiado, pero es lo que me nace por ti. Lo que provocas en mí. 

Sin embargo, nadie, ni yo, te obliga a sentir lo mismo. Si no estás a gusto, no te tienes que quedar. Las puertas siempre han estado y siempre estarán abiertas. Yo puedo quererte y querer algo contigo, pero si tú no lo sientes, no voy a obligarte a avanzar. No tengas miedo de alejarte o no te quedes por un simple estar, quédate porque crees que soy importante, porque piensas que esto puede llegar a más. Como ya te he dicho, yo sé bien qué significa llorar, llorar toda la madrugada, llorar por alguien que no va a estar. Entonces, si he pasado por tantas y tantas cosas, no sientas que debes compartir conmigo cosas que no vas a valorar después. Quédate siempre y cuando quieras de verdad, siempre y cuando pienses que estoy enamorada y que tú, si no lo estás ya, también, de verdad, lo vas a estar.

domingo, 23 de junio de 2013

con tu color favorito

Todo siempre es un constante aprender, y yo creo que estoy aprendiendo que tengo que saber aprender, esperar y callar. Siempre me ha gustado tener el control de la situación,  ''la sartén por el mango'' como dicen, pero ahora pienso que también es bueno, a veces, dejarse llevar, soñar un poco, escapar de la realidad por ver qué hay más allá, en vez de estar enfrascada en un mismo lugar. 

Algo así es lo que me pasa contigo, creo. Siento que, de cierta manera, estoy tratando de dejar el ''control'' en la mochila y estoy intentando descubrir qué pasará sin anticiparme a cosas. Eso no quita el que yo espere ''algo'', pero quizás estoy entiendo que ese ''algo'' llega cuando menos lo esperas. Es parte de la sorpresa, del plan que tiene la vida (?) para sacarte algunas sonrisas no planificadas.

Y, ¿sabes? creo que es bueno. Que a pesar de los miedos y dudas que aún puedo tener ante esto, es bueno no esperar tanto y dejar que todo fluya. Definitivamente, es bueno no esperar sorpresas y que estas lleguen. Supongo que así se convierten en sorpresas reales. También es bueno, muy bueno, que vengan de tu parte. Que puedas encontrar tú solo la manera de alegrarme, sin necesidad de que yo haga algo o diga algo. Es es bueno.

Es bueno también sentirte a mi lado. Sentir tu calor, tus abrazos. Sentir que por ratos estamos tan conectados. Yo siento eso. Creo que es bueno pegarse y despegarse por momentos. Eso implica libertad, autonomía pero, sobretodo, seguridad y confianza. No podría permanecer pegada a alguien todo el tiempo. Yo también tengo una vida la cual debo vivir sola, por la cual debo luchar sola y en la cual debo caerme y levantarme sola.

Por eso no quería que te preocupes por cómo llegaba ayer a tu casa, cuando por primera vez fui sola para allá. Realmente sentí que era necesario que yo llegara por mi propia cuenta, aunque claro que iba a necesitar algunos datos específicos para poder hacer las cosas ''por mi propia cuenta''. De verdad, necesitaba hacerlo sola. Era una forma de, nuevamente, recalcar mi independencia. No entraba en mi razonamiento el que me fueras esperar al paradero o algo similar. Yo sabía que podía, y pude.

En fin, ya casi termino. Aunque podría no acabar nunca, prefiero terminar acá. Vamos a ver qué pasa. No me gusta creer en historias sin fin porque ya he creído alguna vez en eso y me di cuenta que todo tiene un fin, así mejor creeré en ver qué pasa, en cómo me sorprenderás mañana o pasado, en cómo te sentiré o me sentirás de acá a unos días. Sé y estoy segura de que no todo depende de nosotros, hay mucho que estará siempre fuera de nuestro alcance. Pero también sé que mientras tengamos ganas de hacer las cosas bien y nos esforcemos por ello, eso que no está a nuestro alcance, quizás, no esté tan lejos.


miércoles, 8 de mayo de 2013

are you kidding me?

No, no es broma. Puedo afirmar tajantemente que estoy feliz. Sí, suprema e irremediablemente feliz. Tan feliz que me levanté temprano sin hacer problema, tan feliz que no he dejado de sonreír en la mañana, tan feliz que no he sucumbido ante las ganas de pelear de otros, tan feliz que aún siento que tengo la batería conectada al enchufe, tan feliz que no dejo de pensar en todo, tan feliz que se me ocurrió llamarte y tan feliz que ya quiero que llegue la noche. No creo en la perfección de nada, pero sí hay algo que se acerque a lo perfecto es eso que yo estoy sintiendo ahora. Una mezcla de temor, confusión, ternura, ganas de hacer bien las cosas y de esforzarme porque todo vaya perfectamente. También siento impaciencia, un poco de nervios y un poquito más de esas cosquillitas que le invaden a uno cuanto está así, medio tarado (o tarada).

Pero no importa. Hoy lo supero todo, supero las cosquillas, los miedos, la impaciencia y los nervios. Hoy veo las cosas un poco distintas. Hace frío, pero casi ni lo siento. También hay presión, pero casi tampoco la siento. Solo quiero hacer posible que lo imposible suceda. Será que todo es tan reciente, que tengo las ganas de hacer todo bien impregnadas en la piel. Pero eso tampoco importa. No importa si es momentáneo o duradero, lo importante es que está ahí y, mientras tanto, quiero aprovechar ese entusiasmo. No tengo idea de cómo te sientes tú, pero sería genial saber que, por ahí o por acá, vamos de la mano. Juntitos, como dicen, bien sincronizados.

Y así, terminó de escribir. Han pasado varias semanas desde que postié lo último y ahora regreso tan feliz como casi nunca lo he estado mientras escribía. Regreso con una sonrisa enorme, con unos ojos que brillan más de lo común, un poco idiotizada pero con más serenidad que antes. Quizás la marea ya ha bajado un poco, será que quizás ahora puedo volver a caminar despacio. Sea como sea, y dure cuanto dure, qué bien que apareciste. Qué bien que ahora estás conmigo.




martes, 19 de marzo de 2013

La brecha

Ya han pasado varios días desde aquella vez, ya casi un mes. Está claro que ambos estamos tomando caminos distintos, con visiones diferentes y supongo que incongruentes. Ambos nos hemos mantenido en silencio, creo yo, por elección propia. Y así vamos a seguir caminando, avanzando hacia la meta que tanto tú como yo nos hemos trazado. Al parecer no fue necesario ninguna otra conversación ni paseo por el parque. Lo que tuvimos que hacer en su momento, lo hicimos. Creo que por ahora ya no hace falta nada, nada más que la distancia que ambos nos hemos puesto.

Pero ya el tiempo nos volverá a juntar cuando sea realmente necesario. Aún hay cosas por aclarar, cosas que yo necesito entender. Estoy segura que va a llegar el día en que nos volvamos a ver y tengamos que sonreír forzadamente para no incomodarnos más de lo debido, ni incomodar a terceros que probablemente nos estén acompañando. Ese día aún es lejano, supongo. Pero va a venir, y será cuando ambos estemos muy distraídos y nos hayamos olvidado de todo lo que hicimos cuando tuvimos que hacerlo.

Ese día va a llegar y va a mostrarnos de manera casi totalmente clara cuál fue el resultado de la brecha que ambos pusimos a nuestras vidas. Suena trágico, quizás pero es la verdad. Pudimos seguir siendo amigos, pudimos seguir saliendo y ver a qué llegábamos, pero ambos preferimos no contar más el uno con el otro y simplemente seguir con nuestras batallas personales a solas.

Quiero pensar que ha sido una buena elección. Quiero enterarme de acá a algún tiempo que tú estás bien, que todo va bien contigo y que recuerdas con cierto cariño lo que pasó. Sería una manera grata de tener noticias tuyas. Detestaría enterarme de alguna traición, de alguna bajeza. Supongo que si eso pasa sería inevitable, pues somos humanos y los humanos erramos. Supongo que no te odiaría, supongo que me tocaría comprenderte. No quiero juzgarte nunca, y espero que tú tampoco nunca lo hagas conmigo.

sábado, 9 de febrero de 2013

el segundo día

Hace un año, un día como hoy, escribí lo que quería decirte por no poder hacerlo de frente. Hoy, creo que es una buena idea volverlo a hacer. Ya con doce meses más de madurez, con menos resentimiento, con más paz interior que en aquellos días. Te amaba, sí, pero estaba hecha un desastre. Pedazo tras pedazo de mi alma estaba avocado al momento en que decidiste poner un punto final. Ahora, definitivamente ya no se siente igual. Recuerdo todo con bastante claridad, pero felizmente los sentimientos ya no son los mismos. Gran parte del dolor se ha ido. Obviamente, el amor tampoco es el mismo. Claro que el amor por el mismo hecho de ser amor siempre va a ser cálido, pero el amor que yo te tengo a ti se basa en una calidez pasada, en algo que pensé que era y en verdad no fue. No es nada malo tener ese tipo de amor. Un buen sentimiento siempre es agradable venga como venga. 
Hace un año te extrañaba tanto y me moría por siquiera un segundo más abrazarte como yo solía hacerlo. Hoy, prefiero demostrarte ese amor que se basa en un recuerdo de maneras más concretas. Digamos, con una sorpresa. Porque, en realidad, lo de hoy espero que haya sido sorpresa. Una agradable sorpresa para ti de mi parte. Podría no llevarme todos los créditos y decir que muchos colaboraron en esto, pero sinceramente sé que fui yo quien más se empeñó en que todo estuviera bien, lo mejor posible para que pasaras un buen momento. Y creo que fue así, creo que lo logré.
No te iba a abrazar. Ya no siento esa necesidad. Quizás a ratos extrañe la sensación de estar en tus brazos, pero estoy segura que voy a estar mejor si no entro en ellos. Es lo mejor para ambos. La distancia que tenemos ahora nos va a ayudar a terminar con lo que hace tiempo debimos cortar. No tenemos por qué retroceder. Tú estás bien, yo trato de estarlo, no creo que hayan más motivos para dañarnos de esa forma.
Espero que lo que queda del día sea muy agradable para ti. No quiero adivinar con quién estarás, así que solo prefiero desearte que la pases bien con quien sea que estés. Es lo mejor para mí, ya no debo construir más karma. El abrazo quedará pendiente por ahora, quizá en un año te lo pueda dar, aunque dudo que en un año todo siga a este ritmo. Llegará el momento de separarnos y, creo yo, será antes de que pase exactamente un año. Feliz cumpleaños!