Hay veces en que sorprende lo mucho que ciertas personas y ciertas situaciones pueden calar en nuestras vidas. En mi caso, el hecho de haber decidido alejarme completamente de ti ha transformado mis días. Lo más probable es que una vez más yo esté equivocada y esté actuando indiscutiblemente contra mí, pero por el momento creo que es lo más sensato. No se han podido arreglar las cosas, por el contrario, casi todo está igual o peor... y no creo que sea buena idea seguir lastimándonos.
No voy a cambiar mi discurso y decir que ya no te quiero, que eres lo peor que me ha pasado, que ojalá te olvide, que tengo ganas de un amor de verano. No, simplemente no. No tiene sentido mentir, quizá me alivie un poco engañarme cada vez que se me nublen los ojos de lágrimas, pero así como no se puede tapar el sol con un dedo, yo tampoco puedo mantener esa mentira por mucho tiempo.
Te amo, te amé y sé que te amaré en los próximos meses, quizás también en los próximos años. Quizá te ame hasta el día en que deje de repirar, y me anticiparé a poner en mi testamento que deseo ser enterrada junto a ti. No lo sé. No sé cuánto dura el amor, pero estoy segura que esto que siento tiene para rato. Basta con ver cómo me brillan los ojos al verte, como calmas mi ansiedad, mis nervios, mis miedos con el simple hecho de tenerte cerca. No sabes cómo adoro el timbre de tu voz, tu sonrisa, tus gestos, tu perfume. Amo cada parte de ti tanto como amo lo que tú me haces sentir.
Soy consciente de que el amor no se puede forzar, que es mejor cuando las cosas fluyen naturalmente y sin presiones. Por eso, prefiero alejarme. Porque por el momento, juntos, estamos haciendo las cosas mal. Es verdad, no es el único motivo, pero sí el más significativo. Adoro tenerte a mi lado, pero siempre y cuando sepa que eres feliz, y en este momento siento que no lo eres. No quiero ser egoísta y retenerte en contra de tu voluntad.
Quiero que seas feliz, que tengas una familia y te sientas satisfecho. Quiero que te vaya excelente en el trabajo. Quiero que sigas progresando y llegues hacia donde tú mismo desees llegar. Quiero que tengas una esposa maravillosa que te haga el hombre más feliz, que te entienda y te apoye cuando más lo necesites. Que esté a tu lado en las buenas y en las malas, que nunca te deje solo, que se preocupe por ti y pueda lograr todo lo que - por cosas del destino - yo no pude. No te quiero juzgar nunca, y espero poder desearte lo mejor siempre.
Ojalá yo pudiera ser esa mujer que deseo para ti. Aquella que pueda llamarse tu esposa y sienta la felicidad de poder hacerte feliz. Ojalá yo pudiera ser quien lleve en su vientre algo de los dos, tuyo y mío... ojalá. Ojalá algún día pueda volver a estar a tu lado, y podamos volver a intentarlo juntos. Ojalá me extrañes. Ojalá en algún momento pienses que soy la mujer de tu vida. Ojalá no me olvides nunca. Ojalá no me hayas dejado de querer aún...





