Vaya si la coincidencia no es grande, ella tiene lo que yo deseo con ansías. Lo que tuve y perdí sin darme cuenta. Ella, tan diferente, en un mundo tan distinto, con una persona tan distinta, tiene todo lo que yo anhelo. Quizás por eso leo sus posts, veo sus fotos, busco noticias de ella. Quizás porque en el fondo quisiera estar en su lugar: escribir, estar casada con el chico (como ella le dice) que amo, y tener un hijo con el mismo chico. Todo perfecto. Todo lindo. Todo un sueño.
Sin duda, la historia es muy distinta, pero el núcleo es el mismo: ser feliz. Si tan solo ella supiera cuánto la envidio en silencio, cuanto deseo tener su vida, su felicidad. Ella es feliz y eso por alguna razón me hace feliz. Quizás porque me da la ilusión de que yo algún día seré feliz en un lugar muy parecido, escribiendo, casada con mi chico y con un hijo de los dos.
Supongo que la ilusión de despertar un día a su lado y darle un ''buenos días, amor'' es lo que me mantiene bien, aunque claro, por momento me haga llorar. Ella se levanta y saluda a su chico y al fruto de ambos. Yo me levanto y solo pienso en él, en el día que me espera a su lado. Que ojalá sea un buen día.
Tan distinta se volvió la vida en el momento menos pensado. Así es cuando uno piensa que la felicidad es eterna, que la paciencia es eterna, que el amor es eterno y que las personas son eternas. La lección aprendida es valorar cada segundo de tu vida aquello que te hace feliz, luchar por ser feliz y por hacer feliz a quien amas. Dejar de lado el egoísmo, el egocentrismo y las canalladas. Inventar una nueva forma de besar cada día y no ser duro con uno mismo.
Amar, amar hasta el final, hasta cuando duela y no te den las fuerzas. Intentar hacer bien las cosas y no darte nunca por vencida, porque la esperanza es lo último que se pierde y sin fe el ser humano no es nada. No pierdo la esperanza en tener algún día lo que ella tiene y espero no perder la fe de volverte a sentir mío en algún momento.

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